“Nos ayudan a resolver activamente aquellos problemas a los que nos enfrentamos los familiares”
- Reportaje sobre los voluntarios chinos y tailandeses que participan en el rescate del naufragio en Phuket

[Fuente]    CRI Online, China Media Group [Fecha de Publicación]    2018-07-19 09:09:48 
 


Voluntarios del Aula Confucio de la Escuela Secundaria Srinakorn en Hat Yai, Tailandia, ayudando a los familiares de las víctimas del naufragio en la cumplimentación de certificados pertinentes

Cerca de las 18 menos cuarto del 5 de julio, hora local, dos barcos que transportaban turistas chinos volcaron por una violenta tormenta en aguas de la costa de la turística isla de Phuket, Tailandia, lo que causó la muerte de 47 turistas chinos. Tras el incidente, profesores del chino, diáspora china y empleados de empresas chinas en Tailandia, así como voluntarios locales tailandeses, se unían para prestar asistencia a los heridos y a los familiares de las víctimas, ayudándoles a superar el trance, por lo tanto, se convertían así en protagonistas de numerosas historias conmovedoras.

Una vez ocurrido el naufragio, el Instituto Confucio en Phuket de la Universidad Príncipe de Songkhla, Tailandia, tomaba la delantera, entre todas las organizaciones, en la participación en el servicio voluntario. Esa misma noche, al recibir instrucciones de la Oficina Consular en Phuket del Consulado General de China en Songkhla, el Instituto Confucio en Phuket reclutaba inmediatamente a más de una veintena de maestros para llevar a cabo el trabajo de voluntariado, ayudando en varios hospitales de Phuket a verificar la lista de los pasajeros a bordo de los barcos hundidos. En los subsiguientes días, no solo prestaron asistencia en coordinar la identificación de los restos mortales por parte de los familiares de las víctimas en el Hospital Vachira, sino que también les proporcionaron a estos familiares alimentos tres veces al día. Chen Xiaoda, director de la contraparte china del Instituto Confucio en Phuket, compartía con nuestro periodista una de las historias conmovedoras que había presenciado allí: “Un herido llamado Huang Xiaofeng había perdido sus gafas en el mar, así que pidió a nuestros voluntarios que le hicieran unas gafas para sus ocho dioptrías de miopía. Pensé que podríamos hacerlo fácilmente, pero llevaría un tiempo hacer esas gafas. En ese momento, una voluntaria llamada Shi Yali le daba inmediatamente al herido las suyas propias con la misma graduación. Resultan extraordinariamente conmovedores esta acción de ayuda mutua y el ánimo del que hacían gala los voluntarios, de hacer todo lo posible para ayudar a los demás”.

Después del accidente, el Centro de Servicios de Chinos de Ultramar, establecido por la Oficina de Asuntos de Chinos de Ultramar del Consejo de Estado (OCAO, por sus siglas en inglés) en el sur de Tailandia, también actuó de inmediato, incorporándose a la prestación de servicios voluntarios. Wei Guanglei, secretario general de dicho centro, indicaba: “Después de enterarnos de la noticia, nuestro personal del Centro de Servicios de Chinos de Ultramar en el sur de Tailandia partió por la noche desde Hat Yai y condujo más de siete horas para llegar a la zona de la tragedia. Por otra parte, el Aula Confucio de la Escuela Secundaria Srinakorn en Hat Yai, como unidad de consejo de nuestro centro, también envió a profesores para formar parte en el rescate, los cuales prestaron servicios voluntarios en el centro de servicios para familiares habilitado en el aeropuerto, ayudaron a los familiares a rellenar los formularios del registro en hospitales, así como apoyaron a la Embajada y al Consulado en la cumplimentación de los documentos correspondientes durante el trámite de la certificación y del funeral por parte de las familias, mientras les brindaban el necesario consuelo a estos familiares afectados”.

Wei Ming, vicepresidente del Centro de Servicios de Chinos de Ultramar en el sur de Tailandia y jefe del equipo de rescate, es un chino de nacionalidad tailandesa, quien durante su niñez residió en el condado de Meixian de la provincia de Guangdong, y que, posteriormente, regresó y se estableció en Tailandia en los años 90. Al oír la noticia del naufragio en la noche del día 5, se apresuró a prestar servicio voluntario junto con el personal del Centro, señalaba: “Cuando ocurre un accidente, lo mejor consiste en lograr llegar inmediatamente a la escena del desastre para prestar asistencia en el rescate. De hecho, yo participo desinteresadamente, simplemente por mi sentimiento y empatía hacia el pueblo chino. Siempre que los chinos se hallen en dificultades aquí, acudiremos en su ayuda. Me siento feliz y contento ayudando a mis compatriotas chinos”.

Por añadidura, las organizaciones chinas en Tailandia también se incorporaron activamente al voluntariado. Sinohydro (Thailand) Co., Ltd., empresa subordinada a Power Construction Corporation de China, desde el día 6 hasta el 13, insistía en la prestación de servicios voluntarios en los hospitales locales de Phuket y en el centro de mando de la operación de rescate situado en el muelle. Yang Feifei, empleada de esa misma compañía, quien recientemente se ha convertido en un personaje más popular y familiar entre los colegas de los medios de comunicación, desde el día 7, trabajó, por la mañana y por la tarde, de intérprete voluntaria in situ en las dos ruedas de prensa organizadas por el centro de mando de la operación de rescate de Phuket; por lo demás, su grupo también se encargaba de la traducción e interpretación de las últimas noticias del rescate, de la coordinación entre los medios de comunicación chinos y el centro de mando de la operación de rescate de Phuket en Tailandia, así como de las labores de traducción entre el equipo de rescate chino y la marina tailandesa durante la navegación en el mar. Al conceder una entrevista a nuestro periodista, Yang Feifei confirmaba: “Es un honor para mí gozar de la oportunidad de dedicar mis propios esfuerzos a la prestación de asistencia necesaria para las familias de las víctimas y para un gran número de compatriotas chinos”.

Nuestro reportero se dio cuenta de que en el equipo de servicio voluntario, se encontraban también unos voluntarios locales tailandeses. Una de ellos, Chun Lada, de la generación de los 90, quien contaba con una buena base idiomática del chino gracias a la docencia recibida de la profesora Jiang Aichun, responsable de la contraparte china del Aula Confucio de la Escuela Secundaria Srinakorn en Hat Yai, había conseguido una beca para completar sus estudios de pregrado en la Universidad del Suroeste de China y, como acababa de graduarse, había regresado a Tailandia hacía un mes. Con motivo de la tragedia, tomó la iniciativa de participar en el servicio voluntario junto con los profesores del Aula Confucio de la Escuela Secundaria Srinakorn en Hat Yai, ayudando a las familias a coordinar asuntos respecto a la cremación de los cadáveres en los templos locales de Phuket. En palabras suyas: “Todos somos iguales independientemente de nuestras nacionalidades, así que debemos echar una mano cuando otros se encuentren en dificultades. He tenido el honor de poder ayudar a resolver problemas a los familiares de las víctimas chinas. Aunque todos los días trabajo durante horas sin suficiente tiempo de sueño, no me siento cansada en absoluto. Como China y Tailandia constituyen una misma familia que mantiene entre sí relaciones amistosas, como sus respectivos pueblos, también debemos ayudarse unos a otros”.

El afán y los arduos esfuerzos dedicados por los voluntarios han brindado bastante afecto a los familiares de las víctimas. Un familiar de una víctima de Jiangsu expresaba su reconocimiento y gratitud a estos voluntarios: “Ahora los voluntarios nos prestan asistencia y hacen cosas por nosotros aquí en Phuket. Siempre están a nuestra disposición para ayudarnos activamente a resolver las dificultades. ¡Les estoy muy agradecido!”

(Periodista de CRI Online: Cui Yimeng)

Enlace de la noticia original

 
Términos Clave:

Informaciones Correspondientes