Profesores voluntarios de chino: mensajeros para la difusión de la cultura china

[Fuente]    Diario del Pueblo - Edición de Ultramar [Fecha de Publicación]    2018-04-26 14:58:07 
 

Recientemente, en la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, se celebró la ceremonia de clausura de la capacitación previa para los profesores voluntarios de chino destinados a Tailandia y a otros países en 2018, alcanzando a 152 los participantes que terminaron con éxito este programa de formación. “Espero ser un profesor voluntario de chino con ideales, ahínco y responsabilidad en el futuro camino de la enseñanza de esta lengua. Que la flor del idioma chino florezca en todo el mundo”, así se expresaba el representante estudiantil, Wang Daozheng, haciéndose eco de la aspiración común de todo el voluntariado docente de chino.


Celebrándose la ceremonia de clausura del programa de la capacitación previa para los profesores voluntarios de chino en la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing

Guo Jiaoyang, directora de la División de Voluntarios de Hanban, explicó que la Oficina General del Instituto Confucio (Hanban) había lanzado el Programa de Profesores Voluntarios de Chino en 2004, con el objetivo de promover activamente el idioma chino, elevar el nivel mundial de enseñanza de este lenguaje, fortalecer la difusión de la lengua y la cultura china en el extranjero, profundizar el conocimiento mutuo entre China y otros países del mundo, así como fomentar la amistad y los intercambios entre todos los pueblos del mundo. Hasta finales de 2017, mediante dicho Programa, en total más de 47 000 profesores voluntarios de chino habían sido enviados a 139 países o regiones del globo.

Mensajeros del intercambio cultural entre los pueblos

“El nivel de docencia del chino de cada país es desigual. A algunos países, les falta perfeccionar el sistema educativo de esta lengua, así que para los profesores voluntarios de chino, su trabajo implica una innovación y grandes retos”, indicaba Guo Jiaoyang.

Enfrentándose a diferentes tipologías de estudiantes de chino, los profesores voluntarios necesitan adoptar diferentes métodos de enseñanza. Al parecer de Xianyu Mengdie, quien enseña chino en la Escuela Secundaria Michuhol de Lenguas Extranjeras (Corea del Sur), deberían esforzarse por hacer la enseñanza más divertida si enseñan a los estudiantes de primaria y de secundaria. “Después de todo, los alumnos todavía son niños. Aprender un idioma es relativamente aburrido para ellos, por lo que diseñar más minijuegos divertidos puede despertar su interés por el estudio del chino. Por ejemplo, en mi caso, divido a los alumnos en grupos y cada grupo se sienta una fila. El último alumno pronuncia un carácter o una palabra en chino, pasándolo sucesivamente al estudiante que se sitúa delante de él y, así hasta llegar al primero de los alumnos a quien le corresponde escribir su respuesta en la pizarra”.


Xianyu Mengdie enseñando chino en la Escuela Secundaria Michuhol de Lenguas Extranjeras, Corea del Sur

Li Mengna, profesora voluntaria de chino en la Escuela Secundaria Masculina de Gyeonggi (Corea del Sur), también diseña una amplia variedad de estrategias docentes en aras de incrementar el entusiasmo de los alumnos por el estudio. Además de llevar a cabo juegos, ella premia con pequeñas pegatinas a los alumnos que han respondido activamente a las preguntas. Las pegatinas conseguidas, al llegar a una cierta cantidad, los estudiantes pueden cambiarlas por un pequeño regalo. “Es un buen método que ayuda a elevar el interés de los alumnos. Lo que pasa es que diseñar juegos, de hecho, es un trabajo laborioso y necesito más inspiración”, relataba Li Mengna.


Li Mengna haciendo una demostración pedagógica

Al hablar de su propia experiencia como profesora voluntaria de chino, Li Mengna respondía orgullosamente: “Somos mensajeros para la difusión y el intercambio cultural entre pueblos”.

Además de enseñar el idioma chino, los profesores voluntarios también dan a conocer la cultura china. “Es nuestro deseo el que los estudiantes extranjeros conozcan algo sobre la cultura china antes de aprender el lenguaje”, expresaba Guo Jiaoyang, “Los profesores voluntarios no solo tienen que enseñar el idioma chino, sino que también cargan con la responsabilidad de organizar una serie de actividades culturales, por ejemplo, la participación en la “Semana de la Cultura China”, el “Concurso de Chino” y otros eventos celebrados en diversas escuelas. Constituyen también medios importantes para difundir la cultura china”.

Zhang Longfei, quien impartió clases a los estudiantes de la carrera de Lengua China en el Instituto Confucio de la Universidad de Abomey-Calavi de Benín (África), más allá de explicar los conocimientos básicos de la índole lingüística, presentaba también a los alumnos la historia, la geografía y la cultura de China, ect. “Les hablaba, por ejemplo, de los ‘nuevos cuatro inventos’ de China, lo que les interesaba mucho. Asimismo, explicaba las condiciones nacionales y el estado actual del desarrollo de China, deseando que adquiriesen nuevas perspectivas sobre este país asiático”.

Trabajan arduamente, pero con alegría

“A medida que ha ido aumentando ‘la fiebre por chino’, también lo ha hecho la carga lectiva de los docentes voluntarios de chino, quienes trabajan duramente: por ejemplo, a veces un solo profesor voluntario de chino se encarga de las clases de varios centros educativos”, explicaba Guo Jiaoyang.

Para los profesores voluntarios de chino, la presión dimana primordialmente de la docencia. “Aunque he recibido la capacitación profesional en China y he cursado la carrera Enseñanza del Chino como Idioma Extranjero, sin embargo, aún así, me pongo nerviosa al dar clases a los estudiantes surcoreanos”, confesaba Xianyu Mengdie, “Es un gran desafío, puesto que esta escuela, con estudiantes de alto nivel, exige mucho a los profesores, además de que imparto clases sola y que existen barreras lingüísticas”. Según las palabras de esta joven, ahora lleva nueve grupos, impartiendo dos clases de chino a cada uno. Adicionalmente, ha de impartir una clase optativa y otra para profesores. Aparte de los trabajos didácticos ordinarios, están a su cargo actividades escolares como, por ejemplo, la organización de concursos de chino, etc. En fin, resulta una labor verdaderamente ardua.

Li Mengna también reconocía abiertamente la dureza que conlleva el trabajo de profesor voluntario del chino. Ella se hace cargo de las clases de chino de cinco grupos de segundo curso de la Escuela Secundaria Masculina de Gyeonggi, tres clases a la semana en cada grupo y otras tres clases para asociaciones. “Fundamentalmente, al llegar a casa, no tengo ganas de hacer nada más que acostarme en la cama”, relataba sonriendo Li Mengna.

En segundo lugar, las barreras lingüísticas también constituyen dificultades para la vida de los profesores voluntarios de chino. “Si la lengua oficial del país destino es el inglés, las cosas son relativamente más fáciles. Si no, supone algunas dificultades”, confesaba Li Mengna, “Al principio de mi estancia en Corea del Sur, solo sabía algunas palabras sencillas del coreano, como ‘hola’ y ‘gracias’. Entonces, normalmente cuando los profesores surcoreanos hablaban en la oficina, yo no entendía nada. Pese a que estoy estudiando el coreano, la última vez que fui al supermercado a comprar harina, me quedé igualmente en blanco, limitándome a comunicarme con el dependiente en un coreano elemental o con el móvil que me traducía lo que quería decir”. Además, Li Mengna explicaba que como vivía sola, además del cansancio producido por el trabajo de enseñanza, la soledad le invadía de vez en cuando: “Soy la única china en todo la escuela y no entiendo el idioma coreano, así que, a veces, me siento bastante sola”.

A pesar de las grandes presiones de la vida y del trabajo, a los docentes voluntarios les encanta la enseñanza de chino. Feng Xiao, quien había sido profesor voluntario de chino durante un año en el Instituto Confucio de la Universidad Federal de Río Grande del Sur (Brasil), recordaba, a su parecer, esta maravillosa experiencia voluntaria. “Experimenté los paisajes y costumbres de Brasil y mejoré mi práctica docente. Además, me hice amigo de algunos brasileños. Asimismo, enseñar el idioma de mi patria en el extranjero es algo que realmente me hace sentir orgulloso”, expresaba este antiguo profesor voluntario de chino.

Crecen en la comunicación intercultural

Con la creciente fiebre por la lengua china sin cesar, la demanda de los profesores de chino va aumentado constantemente. De acuerdo con los datos, Hanban destinó a 6 000 voluntarios en 2016, 6 300 en 2017, y se calcula que este año, enviará fuera de China a 6 500 voluntarios. “A pesar de la cada vez mayor cantidad de docentes destinados anualmente al exterior, aún no son suficientes para satisfacer las necesidades”, indicaba Guo Jiaoyang.

“Esperamos que los graduados de último curso de pregrado y los estudiantes de posgradado se inscriban en el Programa de Profesores Voluntarios de Chino, quienes son embajadores de los intercambios humanísticos entre China y el extranjero y pueden mostrar el estilo de los jóvenes chinos de hoy y una concepción educativa moderna, sirviendo como puente para contar bien la historia de China, difundir la voz del país, y plasmar una imagen nacional actual. A su vez, la experiencia de los profesores voluntarios de chino también es propicia para ampliar su horizonte y crecer constantemente”, añadía Guo Jiaoyang.

Tan Lili, profesora de la Facultad de Literatura y Derecho de la Universidad de Comunicación de China, también animaba y apoyaba a los estudiantes a inscribirse en el Programa de Profesores Voluntarios de Chino. “Lo que entran los voluntarios en el extranjero, no solo puede desarrollar eficientes métodos pedagógicos orientados a los estudiantes de naciones determinadas, sino que también puede perfeccionar aún más los manuales de chino específicos según países”.

Guo Jiaoyang, por su parte, aconsejaba a los estudiantes, quienes quisieran ser profesores voluntarios de chino, prepararse de antemano: “Tienen que exigirse a sí mismos atendiendo a las pautas requeridas del voluntariado, tales como un óptimo dominio del chino mandarín y un nivel avanzado del inglés. Además, hay que tener la capacidad de vivir independientemente y enfrentarse a los problemas”.

Tan Lili les proporcionaba unos consejos: “Los voluntarios han de disponer de un sólido conocimiento profesional, incluidos la gramática y fonética de chino, los principios básicos de los caracteres chinos, etc., asimismo, tienen que conocer más acerca de la cultura y las costumbres de los países de destino de la enseñanza de chino, para que la comunicación intercultural resulte más fluida; lo más importante es dar ejemplo con su propia conducta, enseñar conocimientos y educar a las personas, mostrando la magnífica gentileza de China”.

Así es lo que sienten Xianyu Mengdie y Li Mengna: “A fin de ser un profesor voluntario de chino, en primer lugar, debemos cambiar nuestra mentalidad: no iremos al extranjero a viajar sino a prestar servicios voluntarios. En segundo lugar, ha de abrigar entusiamo y espíritu de dedicación al trabajo. Por último, hay que ser capaz de afrontar y lidiar con los diferentes conflictos culturales y conceptos de valores”.

(Diario del Pueblo - Edición de Ultramar, la 9.a edición, 20 de abril de 2018. Autor: Wang Yapeng)

 
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