[Un avance estable en el largo camino hacia el nuevo viaje] Cuando la cultura de Polonia se fascina ante la cultura china

[Fuente]    China National Radio [Fecha de Publicación]    2018-02-07 15:10:43 
 

De acuerdo con los boletines informativos de All News de China National Radio (CNR), las culturas china y polaca guardan numerosas similitudes, que se evidencian en la antigua y profunda historia con la que cuentan ambos países, así como en el gran sufrimiento durante la Segunda Guerra Mundial. Con la profundización de los intercambios económicos y comerciales, la distancia en línea recta de 7000 kilómetros entre los dos países ha experimentado un enorme acortamiento de la noche a la mañana, mientras que la barrera psicológica, marcada por la lejanía continental, también se ha ido gradualmente derritiendo. Gran cantidad de polacos no solo conocen la ciudad de Beijing, sino que también saben decir 你好 (“hola”); no solo dominan expresiones cotidianas como 谢谢 (“gracias”), sino que también pueden pronunciar el dicho chino “¡Qué felicidad el tener amigos de lejos!”.

Hoy CNR transmitirá el número 15 de Un avance estable en el largo camino hacia el nuevo viaje, serie de informes de las entrevistas multinacionales para celebrar el quinto aniversario de “la Franja y la Ruta”: Cuando la cultura de Polonia se fascina ante la cultura china.

Todavía corre de boca en boca en la Universidad Jaguelónica de Cracovia de Polonia, fundada en 1364 y una de las más antiguas universidades del mundo, la historia de Andrzej Kapiszewski, profesor de sociología quien dedicó “los últimos años de su vida” al Instituto Confucio. Según su esposa, Maria Kapiszewski, en septiembre de 2006, después de ser diagnosticado de un avanzado cáncer óseo, el médico le daba a Kapiszewski dos opciones: descanso o hacer aquello que considerase más significativo. Este gran profesor, anteriormente embajador de Polonia en Irán, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, no titubeó en elegir el establecimiento del primer Instituto Confucio en Polonia, el Instituto Confucio de Cracovia.

Maria Kapiszewski recordaba: “Mi esposo afirmó que China sería o era ya, el país más grande del mundo. Debemos entenderla y la gente también quiere conocerla. Es necesario organizarse para este asunto de tamaña importancia”.

El 26 de septiembre de 2006, este “asunto importante” finalmente se llevó a cabo. Bajo la atenta mirada de más de 200 personas, el Instituto Confucio de Cracovia era inaugurado y hasta la actualidad, entre sus paredes retumban el eco de las clases impartidas.

Desde el reportero extranjero acreditado en el país hasta el director de la contraparte china del Instituto Confucio de Cracovia, Han Xinzhong, durante su larga estancia en Polonia, tenían la profunda impresión de que el pueblo polaco mostraba sumo interés por China pero poco conocimiento del país. “Un conductor en Polonia me preguntó si había carreteras tan anchas en Beijing como en Varsovia. Le contesté que existen infinidad de carreteras aún anchas que aquí en esta ciudad. Realmente los polacos no lo sabían”.

Como uno de los pocos guías chinos certificados oficialmente por Polonia, Chen Wei, ha vivido íntegramente en Varsovia durante 24 años. A sus ojos, la curiosidad y la contradicción también constituyen las palabras clave para referir a la impresión de los polacos sobre China. Por medio de los reportajes de los medios de comunicación de este país europeo, aunque numerosos polacos actualmente comprenden claramente que China está desarrollándose muy rápidamente, no pueden imaginar la rauda velocidad a la que lo hace, como un repentino despertar. Los polacos que realmente se dedican al comercio a gran escala con China mandan a sus hijos a estudiar el idioma chino.

El sonido de los aprendientes de chino en el aula de la Quinta Escuela Secundaria de Cracovia constituye la respuesta de Han Xinzhong. Para ser utilizado por más polacos, el chino debe dejar de lado su orgullo. Han Xinzhong indicaba que la enseñanza del chino del Instituto Confucio debería salir de su pequeña aula para acercarse a más clases de las escuelas primarias y secundarias locales. Por ello, envió especialmente a los maestros chinos del Instituto Confucio al exterior para impartir clases. Mou Jun, vicepresidente ejecutivo del Consejo de China y Polonia para la Promoción de la Reunificación Pacífica Nacional, alberga una opinión similar. Este yerno polaco siempre habla las palabras de “La relación diplomática entre los países se sustenta en la armonía entre sus pueblos”. La guardería infantil fundada por él, hace ya más de cuatro años, ha ido más allá de la persecución del objetivo de beneficio económico, pero incardinada en la misión de “promover China” establecida al comienzo de su funcionamiento y la cual nunca se ha desviado.

Mou Jun presentaba que en el verano de 2017 organizó un club futbolístico local de Polonia para participar en el partido internacional de invitación en la Escuela de Fútbol de Evergrande de Guangzhou. Él se mostraba convencido de que los niños participantes, que tenían alrededor de 14 y 15 años, más adelante guardarán una muy buena impresión sobre China.

Chai Hongyun, presidente de la Asociación Económica y Cultural entre Polonia y China, que igualmente se dedica a la enseñanza del chino en Varsovia como a más de 300 kilómetros de distancia, se muestra consciente de la fiebre que suscita todo lo relacionado con China en una temporada cálida. Según explicaba, abrió clases del chino para niños de cinco a ocho años, de nueve a trece años, y algunos ya llevan estudiando esta lengua tres o cuatro años.


Una periodista entrevistando a Yao Dongye, encargado provisional de negocios de la Embajada de China en Polonia

Yao Dongye, encargado provisional de negocios de la Embajada de China en Polonia, relataba que además de las actividades en los ámbitos de la creatividad y el arte y otros campos que han alcanzado a su clímax, el desarrollo de la enseñanza del chino en Polonia ahora avanza a pasos agigantados, extendiéndose desde la educación superior y la educación de adultos hasta la educación básica. La fiebre por China incluye la fiebre por el idioma chino: gran cantidad de escuelas han impartido especialidades en chino, además, nueve universidades han propuesto conjuntamente a Hanban la intención de establecer el Aula Confucio o el Instituto Confucio. Aunque no resulta factible el construir tantos como lo planteado, hasta ahora ya se han establecido cinco instituciones, refleja esta voluntad el fenómeno de la fiebre por el chino. Al mismo tiempo, también se ha fundado la primera escuela superior bilingüe chino-polaco en Cracovia.

En 2006, el profesor Kapiszewski, que consideraba el Instituto Confucio como la última cosa importante de su vida, manifestaba: “Adoro al pensador Confucio y concuerdo plenamente con la cultura de armonía de China. Existen múltiples similitudes entre la cultura polaca y la cultura china, y espero que los dos países puedan fortalecer intercambios, esforzándose por encontrar la llave cultural para resolver las disputas internacionales”. No pudo contemplar el establecimiento actual del Consorcio de las Universidades Sino-Polacas bajo “la Franja y la Ruta”, de “la universidad de la ingeniería sino-polaca”, del “centro de estudios de China” en muchas universidades ni siquiera de la Facultad de Medicina Tradicional China, pero, en esa clave cultural en la que creía firmemente, verdaderamente se oculta la contraseña más pragmática. Al girar la llave y eliminar las barreras, China sigue siendo compleja a ojos de los polacos, pero gradualmente se va haciendo más y más transparente.

(China National Radio en Varsovia, 2 de febrero, reporteros: Shen Jingwen, Xiao Yuan, Zhang Guoliang)

 
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