Reportaje: El destino ha cambiado por el vínculo con China: el camino de enseñanza del chino por una profesora local de Afganistán

[Fuente]    xinhuanet.com [Fecha de Publicación]    2018-02-05 14:00:10 
 

Era un aula modesta, sin calefacción ni aire acondicionado, incluso sin suficientes mesas ni sillas, en la que soplaba, de vez en cuando, el frío viento invernal. La profesora del Departamento del Chino de la Universidad Avicenna de Afganistán, Farzana Khashie, se situaba en el centro de la cátedra y los alumnos la escuchaban atentamente, interactuando y comunicándose todos ellos de tanto en tanto.

Farzana, de 21 años, es una de las pocas profesoras de chino en la capital de Afganistán, Kabul, dedicándose a enseñar el idioma chino y difundir la cultura china. Ella ha realizado el valor individual y ha cambiado su propio destino en una sociedad local donde el nivel educativo de las mujeres está bastante bajo.

“Cuando era niña, soñaba con visitar China”, relataba Farzana al periodista en una entrevista concedida. Le impresionaban enormemente los monumentos culturales y los hermosos paisajes de China que había visto en la televisión durante su infancia. Desde entonces, había brotado en su corazón el anhelo de acercarse a la cultura china, así como la expectativa de conocer este país más profundamente.

“Desafortunadamente, no tuve la oportunidad de aprender chino cuando yo era pequeña, y además, en las escuelas secundarias no se impartían cursos de chino”. En 2013 Farzana fue admitida en la Universidad de Kabul para perseguir allí su sueño chino. En aquella época, el Instituto Confucio de la Universidad de Kabul constituía la primera y la única institución dispuesta de puntos docentes del chino en Afganistán.

Farzana recordaba que en las clases a menudo se sentía atraída por las oraciones compuestas por elegantes caracteres chinos, que repretía una y otra vez, bajo la guía de profesor, intentando entender las relaciones entre las palabras y frases, aspiraba que algún día pudiera ponerse ante la cátedra, compartiendo esos conocimientos con sus compatriotas para abrir una ventana para conocer China.

Sin embargo, para las mujeres locales será un lujo realizar el deseo de recibir educación, ni mencionar ocupar puestos laborales en el ámbito educativo. De acuerdo con las estadísticas de UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), en la actualidad, en Afganistán, 3,5 millones de niños en edad escolar abandonan la escuela y entre ellos las niñas ocupan una proporción alta del 70%. Con respecto a este problema, algunos medios de comunicación afirmaron en artículos que luchar contra el terrorismo constituye una guerra en Afganistán y la popularización de la educación entre las mujeres, otra.

Fue la cruel realidad la que hizo más firme su determinación de convertirse en una profesora del chino. En el abultado currículum vitae de Farzana, nuestro reportero descubría un certificado honorífico con beca otorgado por la Embajada de China, el Certificado de HSK 5 y el Certificado de Excelencia en el concurso de la caligrafía china otorgado por el Instituto Confucio... No es difícil imaginar que todos los premios se hallaban impregnados del sudor de su arduo esfuerzo.

En septiembre de 2016, después de una serie rigurosa de selecciones, Farzana sobresalía de entre todos los graduados de la carrera del chino de la institución por sus excelentes calificaciones, siendo contratada como profesora en el punto de enseñanza de chino de la Universidad Avicenna de Afganistán y convirtiéndose así en la primera profesora de chino de dicha Universidad.

El día que recibió la oferta, Farzana lloraba muy desconsoladamente delante de la tumba de su padre. “Le conté a mi padre que me había convertido en una profesora al igual que mi hermano mayor”. A su entender servir como profesora universitaria era feliz y constituía el mejor regalo de consuelo para su padre.

La mala situación de seguridad, las limitadas condiciones de funcionamiento docente, la escasez de recursos educativos y otros aspectos, siguen obstaculizando en gran medida la implementación de la enseñanza del chino en el país. En Afganistán no existía ningún punto docente de este idioma hasta la inauguración oficial del Instituto Confucio de la Universidad de Kabul en enero de 2008.

Gracias a los incansables esfuerzos tanto de China como de Afganistán a lo largo de numerosos años, hoy día esta causa continúa avanzando constantemente hacia la correcta dirección, acercándose a más población afgana que se halla ansiosa por aprender chino. La Universidad Avicenna constituye justamente uno de los dos puntos docentes de chino recién establecidos a fin de conformar a la demanda de la sociedad local. Además, la enseñanza del chino allí está completamente a cargo de los profesores locales.

Según palabras de Li Huiyang, director de la contraparte china del Instituto Confucio de la Universidad de Kabul, a medida que se desarrolla constantemente la cantidad del profesorado, en el futuro será posible que más maestros se pongan ante la catédra para difundir la cultura china. En cuanto a profesores locales apasionados por la cultura china como Farzana, el director aseguraba: “debemos tenerlos, y cuantos más, mejor”.

Según se nos informa, la Oficina General del Instituto Confucio (Hanban) estableció en 2015 el programa de Becas del Instituto Confucio para el Curso de Profesores de Chino en los Países de Asia del Sur, el cual proporciona anualmente unas 50 plazas a los estudiantes locales afganos, ayudándoles así a cursar la carrera de Enseñanza de Chino como Idioma Extranjero en China, con el objetivo de fomentar la construcción de la localización de personal docente de chino en Afganistán.

En la tarima, Farzana, una chica flaca, escribía esmeradamente sobrela pizarra blanca今天 (hoy), 明天 (mañana), 未来 (futuro) y otros caracteres chinos uno tras otro, con delicados trazos. Parece que estaba trazando su propio sueño chino y también el de sus alumnos.

(Agencia de Noticias Xinhua, en Kabul, 23 de enero, periodistas: Dai He, Jiang Chao)

 
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