El chino me ayuda a hacer realidad el sueño de mi vida

[Fuente]    Instituto Confucio de la Universidad de Yaundé II, Camerún [Fecha de Publicación]    2017-11-22 12:57:38 
 

Me llamo Kamdem Mague Sorelle Edith, soy de Camerún, un país también llamado “el África en miniatura”, y mi nombre chino es Kang Mai. A partir del 2011, comencé a estudiar chino en el Instituto de Maroua, subordinado al Instituto Confucio de la Universidad de Yaundé II; desde aquel entonces, me siento unida al idioma chino. Desde que ignoraba hace seis años todo respecto al idioma chino, hasta ahora que sirvo como una profesora en prácticas del mismo en Maroua, Camerún, mi entusiasmo por este idioma ha ido en aumento, interesándome asimismo cada vez más la cultura china. Puede decirse que el chino ha cambiado mi vida y mi destino.


En el pasado octubre, Kang Mai participó en la ceremonia de apertura delInstitutode Maroua, subordinado al Instituto Confucio de la Universidad de Yaundé II.

Cuando era niña, me encantaba ver las películas chinas y mi corazón estaba lleno de anhelos por este distante y misterioso país oriental, todo lo cual, me encaminó hacia el aprendizaje del chino. Después de graduarme en la escuela superior, ingresé en la carrera de filología de la Universidad de Yaundé I. En ese momento, oí decir que se podía aprender chino en el Instituto Normal Superior de la Universidad de Maroua, pero que necesitaba aprobar los exámenes (escrito y entrevista), así que comencé esmeradamente la preparación para dichas pruebas. En ese momento, el contenido del examen era sólo la historia china en francés o en inglés, no siendo necesario someterse a una evaluación de los conocimientos básicos del idioma chino ni de la cultura china como en la actualidad. Después de un arduo trabajo, finalmente superé el examen y llegué a Maroua a fin de aprender el chino en octubre de 2011.

Después de llegar a Maroua, conocí por primera vez el nombre del “Instituto Confucio” y su función. Descubrí también que eran chinos los profesores del Instituto Confucio. En este centro siempre se celebraban diversas actividades culturales y los profesores nos presentaron el examen HSK, así como el proceso de la solicitud de una beca para dicha institución. En mis inicios del estudio de chino, debido a mi carácter introvertido, no me gustaba hablar sino tan sólo escribir los caracteres. Aprobé el HSK (nivel 3) en el primer grado. En el año siguiente, un profesor chino me dijo: “Kang Mai, me he dado cuenta de que escribes caracteres chinos muy bonitos y también que tus notas son buenas, pero no te gusta hablar mucho y raramente contestas a las preguntas en clase. Tienes que practicar tu chino oral, escuchar canciones, ver películas y series televisivas de China, ya que te ayudarán a corregir los errores de pronunciación; también deseo que participes más activamente en las actividades”. Con el ánimo del profesor, participé en la competencia Puente Chino y, al final, fui a Yaundé habiendo llegado a la fase final, representando a Maroua y obteniendo el premio a la excelencia. Al tercer año, pasé el HSK (nivel 5), convirtiéndome en una “adicta al estudio” a los ojos de todo el mundo, incluso pronuncié un discurso en la ceremonia de graduación como representante estudiantil. En mayo de 2015, presidí la fase final del concurso de Puente Chino en Yaundé. En ese momento, me sentía sumamente orgullosa de poder hablar chino fluidamentesobre el escenario. Lo que más me impresionó fue que, después del evento, una gran cantidad de representantes de empresas chinas me dieron su tarjeta personal y manifestaron sus deseos de que yo pudiera ir a su compañía a realizar una entrevista para el puesto de traductora.

En octubre de 2015, participé en el Concurso de Conocimientos Amistad Sino-Africana, obteniendo el título de campeona nacional de Camerún, por lo que posteriormente me desplacé a Beijing en representación de mi país para la final. Cuando estaba en Beijing, descubrí que el país más representativo de África era precisamente Camerún y, aunque eran cinco los concursantes provenientes de este mi país, sólo yo era la que estaba en China por primera vez, ya que los demás participantes se encontraban estudiando en diferentes universidades chinas. Ellos compartieron conmigo su experiencia de estudiar en China y, en mi corazón, China comenzó a ejercer una atracción aún mayor sobre mí. De regreso a mi país en avión, me dije a mi misma que tenía que solicitar la beca para estudiar en China después de graduarme de Maroua. Así que, una vez que regresé a mi ciudad, volví a asistir a los exámenes del HSK (nivel 5) y HSKK de nivel intermedio, logrando por fin la beca del Instituto Confucio con excelentes calificaciones.


En octubre de 2015, Kang Mai participó en la fase de selección para el Concurso de Conocimientos Amistad Sino-Africanaen el Instituto de Maroua.


Kang Mai participando en el Concurso de Conocimientos Amistad Sino-Africana en Beijing.

Durante el proceso de aprender el chino en Maroua, los profesores chinos del Instituto Confucio, los que han sembrado las semillas del chino en mi país, me ofrecieron numerosas ayudas. El tiempo en Maroua es realmente caluroso, pero, aun así, los profesores nos daban clases frecuentemente con la temperatura de más de 40 grados, contribuyendo de esta forma a que creciéramos como árboles imponentes. En las clases, aprendimos lo inmenso y lo profundo del chino, mientras que en las actividades culturales, percibimos la singular magia de la cultura china. Un profesor nos contó una historia sobre el árbol y la hierba. Trata de que, la gente cuenta con dos formas de vida: una es vivir como la hierba creciendo cada año sin llegar a madurar, y la otra, es crecer como un árbol, que sigue absorbiendo los nutrientes de la tierra aunque esté aprisionado dentro de la tierra. Me hizo mucho bien esta inspiradora historia, esperando que yo también pudiera crecer como el árbol, ya que, con tal de que existan las semillas, puede conseguir los nutrientes necesarios a fin de convertirse en un árbol alto aunque se halle dentro de la tierra.


Visitando la Oficina General del Instituto Confucio


Visitando la Puerta de Tiananmén de Beijing

Con objeto de materializar el sueño del árbol alto, obtuve una beca del Instituto Confucio en 2016, cumplí mi deseo e ingresé en la Universidad Normal de Zhejiang para cursar el máster de Educación Internacional de Chino. Mi primera impresiónde la universidad fue el bonito campus, la gran biblioteca repleta de abundantes libros, muy conveniente para estudiar, así como el excelente entorno escolar. Existe una enorme diferencia entre estudiar chino en China y en mi país. En China, puedes trabar una gran cantidad de amistades, charlando y estudiando frecuentemente con esos nuevos amigos chinos. En cualquier momento y cualquier lugar puedes hablar el chino, por eso, consigues progreso con rapidez. Cuando estudiaba en la Universidad Normal de Zhejiang, no sólo elevé mi nivel del chino, sino que también adquirí conocimientos y habilidades especializadas a nivel teórico que una profesora de chino debe dominar.


Kang Mai cursando el máster de Educación Internacional de Chino en la Universidad Normal de Zhejiang


Kang Mai enseñando como practicanta en su universidad alma mater, la Universidad de Maroua

En la actualidad, no sólo soy estudiante del segundo año del máster del Instituto de Cultura y Educación Internacional de la Universidad Normal de Zhejiang, sino también profesora practicanta en mi universidad alma mater, la Universidad de Maroua, lo que me hace sentir muy orgullosa. Antes, era una estudiante y, a día de hoy, los chicos me llaman profesora, lo cual me producía cierta extrañeza de vez en cuanto, puesto que todavía no estoy completamente acostumbrada al cambio. Al mismo tiempo, estoy contenta y me siento afortunada de avanzar en el camino de cumplir los deseos de mi vida y es el Instituto Confucio quien me ofrece esa oportunidad. Al graduarme, quiero solicitar una beca para el doctorado. Espero ser una semilla del chino que permita crecer esta lengua,echar raíces, brotar y florecer con su hermosa silueta en Camerún. El proceso consiste en una línea y el resultado en un punto. Yo sé que la línea es larga, pero si me esfuerzo por realizar con ahínco y serenidad mis tareas encomendadas, en el futuro seguramente alcanzaré a mi destino: ser una profesora del chino distinguida en mi localidad.

Texto/Fotos: Instituto Maroua subordinado al Instituto Confucio de la Universidad de Yaundé II.

 
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