“La fiebre por el chino” tiende puentes para que los jóvenes del mundo persigan sus sueños

[Fuente]    xinhuanet.com [Fecha de Publicación]    2017-11-02 13:42:26 
 

“Me pongo una bata blanca, controlo modernos y avanzados equipos médicos mientras miro, escucho, pregunto, siento el pulso y expido recetas…” Hace unos días, jóvenes provenientes de 96 países se reunían en la provincia china de Yunnan con objeto de participar en la X edición de Puente Chino 2017, el concurso internacional de chino para estudiantes de secundaria. Antes del torneo, una joven estadounidense, Bai Lin, en representación de los demás participantes, pronunciaba un discurso, en el cual, tiernamente y en tono poético, relataba su sueño de convertirse en médica.


La neoyorquina, Bai Lin (en el centro), como representante de los demás concursantes, pronunciando un discurso. (Fotografía publicada por la Agencia de Noticias Xinhua)

Bai Lin había resultado ganadora en la fase preliminar de la presente edición del concurso Puente Chino en Nueva York. Su excelente base de chino le ha dado alas para perseguir su sueño. Su madre es profesora universitaria y había visitado China en un intercambio hace ya muchos años, siendo los amplios conocimientos que posee de este país los que alentaron a la joven a estudiar la lengua y la cultura china.

En 2005, Bai Lin, con tan sólo 4 años de edad, ingresaba en una escuela bilingüe de chino e inglés; desde entonces, comenzó a adentrarse en el trazado de los caracteres chinos y a disfrutar de la cultura del barrio chino, que formaba parte de su vida.

La joven afirmaba que, aprender chino le permite obtener una visión plural y tolerante, así como apreciar la esencia de la cultura china. “Tan pronto como me gradúe en la universidad, iré a China a estudiar”.

Al igual que a Bai Lin, aprender chino está ayudando a cada vez un mayor número de estudiantes extranjeros a desarrollar una amplitud de miras y a experimentar la alegría de emprender el camino de perseguir su propio sueño; especialmente las personas sobresalientes en el mundo de los negocios, el aprender chino lo consideran una óptima inversión.

Al mismo tiempo, “la fiebre por el idioma chino” permite a los occidentales conocer China sin quedarse en estereotipos como el panda, la Gran Muralla o Bruce Lee. Di Renze, de 17 años de edad, viene de Roma, Italia, y se encuentra aprendiendo chino sistemáticamente allá en el Instituto Confucio. “En el pasado, mis conocimientos en torno a China provenían principalmente de la televisión; pero, tras haber aprendido su idioma, entiendo que, en la historia de la humanidad, la antigua China fue artífice de una esplendorosa civilización al igual que lo hizo la antigua Roma.”

“En el futuro, espero investigar la relación entre las civilizaciones de estos dos antiguos países.” En palabras del joven Di Renze: “El chino es el idioma del futuro y el dominio de esta lengua me traerá buena fortuna”.


Foto del estudiante de Malí, Salif, quien se ha casado y tiene un hijo en China. (Fotografía publicada por la Agencia de Noticias Xinhua)

En algunos países africanos, el idioma chino está ayudando a un número no desdeñable de personas a abandonar la pobreza y a cambiar su destino. El joven maliense Salif, sumido en un mar de apuros a causa del desempleo, inició su propio periplo por la cultura china a partir de un encuentro casual que le hizo conocer al maestro del Aula Confucio local.

Salif, que de niño se sentía fascinado por las artes marciales chinas, comenzó a aprender los caracteres chinos, a recitar poesía e investigar la cultura china con un espíritu semejante al que recoge el modismo闻鸡起舞 (comenzar a practicar desde el primer canto del gallo); finalmente, vino a China superando las dificultades idiomáticas. En la actualidad, cursa un doctorado en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kunming, ha participado activamente en varios concursos de chino y, este año, ha actuado en una película china.

“El Aula Confucio no presta atención a la extracción social o a la situación familiar de los estudiantes, ofreciéndoles a todos por igual la oportunidad de crecer. En Malí, estudian chino desde funcionarios hasta camareros del restaurante.” Señalaba también Salif que, ahora, mucha gente de su pueblo natal trabajaba en empresas chinas, obteniendo una renta alta y mejorando la situación familiar a través del aprendizaje del idioma chino.

En los últimos años, “la fiebre por el idioma chino” vive su apogeo a nivel mundial y son numerosos los países que incluyen en su sistema educativo nacional esta lengua, permitiendo que abundantes instituciones de formación del chino florezcan en todos los países extranjeros, como así lo evidencia la existencia de 516 Institutos Confucio y 1076 Aulas Confucio en escuelas de primaria y secundaria levantados en 142 países y regiones.

“La fiebre por el idioma chino” implica el concederle la bienvenida a China. A medida que los intercambios entre China y los países del resto del mundo, tanto en el ámbito político, económico o cultural se hacen más y más estrechos, cuantiosos estudiantes de diversos países confían en la planificación de su futuro pasando por el aprendizaje del chino.

La pasión por el aprendizaje del idioma chino de los países a lo largo de “la Franja y la Ruta” se acrecienta constantemente. Dastan, un joven de Kazajistán, de 17 años de edad,ha estudiado chino cuatro años y su padre trabaja en la sucursal de la empresa Corporación Nacional de Petróleo de China en Kazajistán. “Tomando en cuenta la competitividad de las empresas chinas, mi padre espera que yo domine el idioma chino.”

Una joven indonesia Puspita , quien se encuentra aprendiendo chino en la Universidad Forestal del Suroeste, descubrió la oportunidad, de modo que, simultáneamente a sus estudios de Gestión Turística, intentó activamente adentrarse en este sector. Ella afirma que: “Espero a través de la ventaja competitiva que proporciona el conocimiento del chino poder participar profundamente en el desarrollo de la industria turística entre los dos países, a fin de ayudar a los dos pueblos a experimentar diferentes culturas y profundizar en la comprensión mutua.”

Como “la fiebre por el idioma chino” se ha popularizado para todo el mundo, los chinos y estudiantes de ultramar también disfrutan de óptimas oportunidades laborales y de emprendimiento. Un joven de Beijing, Liu Weishan, que estudia en Londres, terminará pronto sus estudios y, últimamente, está ocupado convenciendo a sus amigos de la carrera de enseñanza de chino a organizar conjuntamente escuelas de formación de este idioma dirigidas a extranjeros.

Liu Weishan afirma: “ ‘La fiebre por el chino’ crea extensas oportunidades de desarrollo para los talentos en chino en el extranjero, por eso deben aprovechar esta ventaja.”

(Agencia de Noticias Xinhua, en Beijing, 20 de octubre. Periodista: Xu Wanhu, Bai Shaobo, Jing Huihui, Wang Anhaowei)

 
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