Tantas maneras de exponer la belleza del idioma chino (según testimonio)

[Fuente]    Diario del Pueblo en el Extranjero [Fecha de Publicación]    2017-09-08 16:50:54 
 

Al ser profesor de chino, me siento profundamente motivado para mostrar la belleza del chino a más y más gente. Desde el año 2016 hasta el 2017, tuve el honor, en Tailandia, de enseñar el nivel inicial de este idioma en el Aula Confucio del Colegio Rayongwittayakom a los estudiantes secundarios del primer curso. Para mí, recién llegado a mi puesto, esto suponía innumerables desafíos y hacer frente a un mundo de cuestiones desconocidas.

Aún recuerdo mi primera clase. Cuando vi a mis alumnos simpáticos, les saludé con la palabra “ni hao”(Hola), agitando la mano; ellos me respondieron con una sonrisa inocente dibujada en sus rostros, con los ojos abiertos como platos y moviendo sus pequeñas manos. A continuación, junté mis manos como “namaste” y, en mi pobre tailandés, les dije “sawatdee krab”. Una carcajada mitigó el nervioso ambiente que reinaba en el aula. Luego, escribí los caracteres y el pinyin de “ni hao” en la pizarra para que ellos lo leyesen conmigo, explicándoles que esa era la forma de saludarse de los chinos. Después, hice un gesto para pedirle a un alumno que se levantara, le tendí la mano y le dije “ni hao”. Él me estrechó la mano instintivamente aunque se sentía un poco tímido. Volví a repetir “ni hao” con una sonrisa y, por fin, abrió la boca y me respondió de la misma forma. Le mostré el pulgar y le animé diciéndole que lo había hecho muy bien. Tras varias rondas de práctica, podían saludarse entre ellos, de forma natural, con un “ni hao”.

Una vez terminada la clase, de camino al comedor, de repente escuché “ni hao”, volví la cabeza y descubrí que, todo emocionado, un estudiante corría hacia mí... ¡Me siento sumamente alegre viendo sus progresos poco a poco!

Los estudiantes tailandeses disponen de una fuerte habilidad manual, aunque, mientras los de secundarias se muestran enormemente activos, los de cursos iniciales no pueden evitar mostrarse atenazados por el miedo a las dificultades. Es por esto que, durante el proceso de enseñanza, he intentado comunicarme con ellos a través de todo tipo de formas, tales como, una expresión corporal exagerada, lenguaje puente adecuado o variados objetos, a fin de lograr una comprensión profunda del contenido pedagógico. Por lo demás, diseño, en general, actividades que propicien una alta participación, como diferentes juegos populares chinos “el juego de la zanahoria” (al llamar a alguna fruta, la persona relativa se acuclilla) y “juego de la patata caliente,” (pasar los flores al escuchar el tambor), así sucesivamente, haciendo útil y entretenido el estudio de chino, para que los estudiantes logren el propósito de consolidar, a través de los ejercicios, los contenidos.

La enseñanza del chino me ha permitido avanzar en un camino más enriquecido. Me gustaría seguir trabajando arduamente, a la espera de fructíferos resultados.

(El autor es profesor voluntario de chino en la Universidad de Nankai)

(Diario del Pueblo en el Extranjero, el 6 de septiembre de 2017, la novena edición, autor: Zhao Zhixiao)

 
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