Se aprende el chino “jugando”

[Fuente]    Diario del Pueblo en el Extranjero [Fecha de Publicación]    2017-09-01 17:49:10 
 


En lugar de usar el ineficiente método de enseñanza del “adoctrinamiento forzado”, sería mejor que los estudiantes aprendieran chino jugando. La imagen muestra a Shen Wen (el segundo desde la derecha) dibujando cometas alegremente.

Si describen el clima de Tailandia con una palabra sería "cálido". Igualmente, al describir el entusiasmo de los tailandeses por aprender chino con una frase me gustaría decir "super cálido", no hay nada más apropiado que esto, este fue el punto más impresionante de cuando fui profesor voluntario chino en Tailandia.

En mayo de 2016, abrazando el sueño de "contar bien la historia de China", vine al Instituto Confucio de la Universidad Bansomdejchaopraya Rajabhat en Tailandia y abrí una memoria, que hasta hoy es inolvidable.

"¿Profesor Zhang, sabes el arte marcial chino? ¿Este trazo en la caligrafía se llama nà (㇏) o no? ¿El pato laqueado chino es rico? ¿La medicina china tradicional es muy buena para nuestra salud?", en la clase de composición del segundo curso de la carrera de chino de la Universidad Bansomdejchaopraya Rajabhat, los estudiantes rodeándome, me hacían muchas preguntas sobre "la cultura china".

El ambiente de la clase del Instituto Confucio siempre es muy activo, muchos estudiantes disponen de una fuerte curiosidad, el gusto de hacer preguntas y un alto entusiasmo y motivación. En comparación con la forma de memorización mecánica, ellos prefieren "jugar" con las manos. El amor por la diversión forma parte de su naturaleza, entonces dejar a los estudiantes aprender el chino a través del "juego", para que no les aburra el aprendizaje de chino se ha convertido en el foco de la preparación de las lecciones.

De hecho, la inspiración que me permitió decidir a iniciar el modelo en clase de "jugando con el chino en la escuela secundaria" viene de un estudiante tailandés llamado Shen Wen. Era un chico muy tranquilo en nuestra clase, por lo general no le gustaba hablar, tomaba notas seriamente en cada clase, pero las notas no resultaban ideales en la prueba de composición.

Una vez, le pedí que charlara y me respondió titubeantemente que el interés personal era muy importante para él, si el profesor chino sólo explicaba nociones de chino insípidamente, se encontraba muy aburrido en el aprendizaje.

En aquel entonces, la idea de enseñar y cambiar, de manera flexible, según la condición personal apareció en mi mente; me gustaría dejar que los estudiantes aprendan el chino jugando en vez de enseñar de manera ineficiente "el adoctrinamiento forzado". Después de eso, los reuní para dibujar, en una cometa, la China de sus ojos, con la ayuda de una pluma. Durante este proceso, yo también participé, y les permití hacer una frase para verificar sus reservas del vocabulario chino. Pronto, el panda gigante e ingenuo, la Gran Muralla serpenteante se mostraron vívidamente delante de todo el mundo. Los estudiantes corrían velozmente y se divirtieron juntos sosteniendo sus cometas bien dibujadas. Me di cuenta de que Shen Wen, que por lo general no reía, también se estaba divirtiendo en la actividad. Por supuesto, el propósito del evento no era solo hacerles entender la cultura de la cometa, sino enseñar a mis estudiantes una forma para aprender el chino. En la corrección de la composición, descubrí que muchos estudiantes expresaron su gusto de "aprender el chino jugando". Lo que me complació más es que en el artículo de Shen Wen no sólo se agregó el nuevo vocabulario, sino que también las frases resultaron más fluidas que antes. Posteriormente, siempre que el Instituto Confucio de la Universidad Bansomdejchaopraya Rajabhat celebraba actividades culturales, mis estudiantes tomaban la iniciativa para participar y escribirme un artículo.

De hecho, durante el año que trabajé en el Instituto Confucio de la Universidad Bansomdejchaopraya Rajabhat, he enseñado tanto a niños que estaban aprendiendo vocales como a estudiantes de secundaria que tenían un gran interés en la cultura china, así como a aquellos que estaban decididos a estudiar en China, e incluso a los profesores locales con 60 o 70 años de edad. Viendo su perseverancia para aprender chino, también sentí su emoción urgente de entender China. Además, me invadió el sentimiento de responsabilidad cuando los niños de educación preescolar me agradecieron con dos manos, como namasté, al salir de la clase; cuando escuché que los maestros, todos los sábados tomaban el tren desde otras provincias de Tailandia, cambiaban al metro y luego a la motocicleta para venir al Instituto Confucio a participar en la formación china.

Recuerdo vagamente la despedida, cuando recibí los regalos y las bendiciones de los estudiantes me conmoví mucho. La experiencia de la enseñanza de este año me anima y me deja firme en la decisión de seguir la enseñanza de chino en el extranjero cuando tenga la oportunidad.

(El autor es el profesor voluntario chino de la Universidad Normal de Tianjin)

(El Diario del Pueblo en el Extranjero, el día 30 de agosto de 2017. Séptima edición, fotógrafo y periodista: Zhang Da)

 
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