Acercándonos a Rusia: La fiebre por el chino en las escuelas primarias y secundarias de la ciudad de Kazán

[Fuente]    bbc.com/zhongwen [Fecha de Publicación]    2015-11-30 16:32:35 
 

Kazán, como Moscú y San Petersburgo, es una de las tres grandes ciudades de Rusia famosas por su historia y su cultura. Kazán tiene más de mil años de historia; en ella se encuentran diversos monumentos famosos, como el Kremlin de Kazán, la mezquita Qol Šärif y la antigua residencia de Lenin. La ciudad es un centro económico y comercial de la República de Tartaristán e incluso del área del curso medio del río Volga.

En estos últimos años, Kazán se ha ido haciendo famosa por haber celebrado con éxito una serie de competiciones internacionales a gran escala, como la Universiada (Juegos Mundiales de estudiantes universitarios) o el Campeonato Mundial de Natación, entre otros; por otra parte será también una de las ciudades anfitrionas de la Copa del Mundo de Fútbol de 2018 que va a recibir a un mayor número de visitantes del mundo.

Como la etnia tártara representa algo más de la mitad de la población total de la capital de Tartaristán, la población rusa y la tártara son casi equivalentes. Esta es una de las ciudades de toda Rusia, e incluso de todo el mundo, en que las relaciones entre las diferentes etnias son más armoniosas. En algunos lugares, iglesias y mezquitas llegan incluso a estar las unas al lado de las otras. Las dos etnias principales, que profesan la fe ortodoxa y el islamismo, así como las minorías étnicas, viven en armonía.

Entonces, en una ciudad como esta, ¿cuánto interés por China y por la cultura china tiene la gente? Con esta pregunta, los periodistas y su grupo fueron a la Escuela de enseñanza primaria y secundaria Nº 18 a observar una clase de chino.

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La Escuela Nº 18 de Kazán es una escuela modelo en la enseñanza de inglés

Vimos cómo los estudiantes de diversas etnias, guiados por una joven profesora de chino, practicaban diálogos o llamadas telefónicas en chino; aunque la pronunciación no era especialmente correcta, de todos modos era admirable ver cómo se desenvolvían los jóvenes, que llevaban poco tiempo en contacto con una nueva lengua. Por otra parte, la profesora explicaba en ruso a los alumnos cuestiones relacionadas con la cultura china.

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Xiaoming y Xiuli representando un diálogo en chino

Después de la clase, los periodistas se pusieron a charlar con la directora, Nadeeya Shevelyova, los profesores y los alumnos de la Escuela Nº 18.

Zemfira, cuyo nombre chino es Xiuli, dijo que ella empezó a estudiar chino el año pasado y piensa que es un auténtico desafío. “A mí me gustan los grandes retos, por eso disfruto mucho con este curso”.

Dariya, cuyo nombre chino es Xiaoming, está muy contenta de poder estudiar chino en la escuela y piensa que poder hablar chino puede tener muchas ventajas para su desarrollo profesional en el futuro.

El alumno Damir dijo que le gustaba mucho asistir a clases de chino y que también le encantaba la cultura china. “Esto es difícil para mí, pero afortunadamente la profesora tiene mucha paciencia.”

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La directora Shevelyova considera que el chino es muy importante para los estudiantes graduados de su escuela

La directora Shevelyova explicó que la suya es una de las escuelas modelo de enseñanza en inglés del lugar; los estudiantes estudian inglés desde el segundo hasta el undécimo año; se le da más importancia al inglés que en otros centros de enseñanza.

La directora de la escuela, a la que le encanta viajar y experimentar diferentes culturas, nos dijo: “cuando voy al extranjero, la gente lo primero que me pregunta es qué lengua hablo. Me he dado cuenta de que muchas personas saben hablar diversas lenguas, lo que facilita mucho la comunicación, y esa es la razón por la que creo que nuestros estudiantes deben estudiar diferentes idiomas, y que no solo deben dominar una lengua occidental como el inglés, sino que también tienen que hablar lenguas orientales.”

“Si los estudiantes graduados de nuestra escuela quieren triunfar, inevitablemente tendrán que hablar diferentes idiomas extranjeros. En la actualidad hay muchos rusos que entienden inglés, pero son pocos los que saben hablar tanto inglés como chino”.

La Escuela Nº 18 ya hace 13 años que ofrece cursos de mandarín, y la decisión de hacerlo fue responsabilidad exclusiva de la directora Shevelyova. Al principio, solo unos pocos alumnos elegían esta asignatura; muchos padres de alumnos no deseaban que sus hijos estudiaran otro idioma aparte del inglés, ya que creían que con solo estudiar esta lengua era suficiente. Más adelante, después de que ella persuadiera a algunos de los padres de alumnos, poco a poco fue aumentando el número de estudiantes de chino; pero fue más adelante cuando surgieron muchas dificultades.

“Al principio no teníamos nada: no teníamos libros de texto y ni siquiera teníamos profesores. Solo después de empezar a cooperar con el Departamento de Estudios Orientales de la Universidad Federal de Kazán, empezaron oficialmente los cursos de chino; más adelante, la Universidad de Kazán estableció un Instituto Confucio, y con su ayuda desarrollamos la enseñanza.”

Desde entonces, cada vez son más los padres de alumnos y los alumnos que quieren que se impartan cursos de chino y se apuntan; en la actualidad hay incluso alumnos de primer año que desean imperiosamente estudiar mandarín. En el presente, esta escuela tiene buenas relaciones de cooperación e intercambios con una escuela de Changsha (China). Este año, se ha organizado por quinta vez, durante las vacaciones estivales, una visita de los estudiantes a la provincia de Hunan, para participar en las actividades del campamento de verano. La directora sacó un álbum de fotos que mostró complacida a los periodistas.

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Los periodistas en el aula observando cómo la profesora Nelli Mullagalieva enseña con paciencia y los alumnos aprenden con entusiasmo

Nelli Mullagalieva, la joven profesora de chino de esta aula, en cuanto se graduó este año en la Universidad de Kazán en la especialidad en lengua china, empezó a enseñar chino a los jóvenes. Este trabajo, que desempeña desde hace poco tiempo, le encanta, ya que los estudiantes se esfuerzan por aprender.

La profesora Mullagalieva cree que el chino es una lengua especialmente interesante: “Cuando estaba en la universidad tuve la oportunidad de ir a estudiar en la Universidad Normal de Hunan con un intercambio de medio año; me encanta la cultura de allí”. Entre sus compañeros de universidad, hay algunos que están trabajando en Hong Kong, otros que han ido a los Estados Unidos y otros que están trabajando en el sector del comercio de la República de Tartaristán; se trata de trabajos relacionados con China.

La asignatura de chino de la Escuela Nº 18, que tiene una buena aceptación, es optativa en el presente; al no estar incluida en el plan de estudios establecido, solo si los padres de los alumnos pagan una cuota extra, pueden enviar a sus hijos a clase. Las clases empiezan al terminar la jornada escolar, a la una y media de la tarde, y se imparten tres o cuatro sesiones por semana.

En la primavera de este año, la directora Shevelyova organizó una visita a China junto a directores de ocho escuelas de la misma región de Kazán; ellos solo tuvieron que hacerse cargo del billete de ida y vuelta. Estos directores están pensando ofrecer clases de chino en sus establecimientos.

Aunque las clases de mandarín son cada vez más demandadas por los padres de los alumnos y los alumnos, hay un aspecto que no se puede ignorar: la falta de profesorado. La directora explicó no sin arrepentimiento: “Nos enfrentamos a un grave problema: no tenemos suficientes profesores de chino.”

Según se informó, en la actualidad, entre los profesores que enseñan chino en esta escuela, hay antiguos alumnos que estudiaron mandarín aquí, y también hay profesores como Nelli que después de graduarse en la Universidad de Kazán vinieron a trabajar impartiendo clases.

La directora Shevelyova manifestó: “Lo único que puedo hacer es invitar a esos profesores chinos que realizan cursos de formación en la Universidad de Kazán a venir a nuestra escuela a impartir algunas clases como voluntarios, sin percibir un salario. En el presente, de forma permanente hay algunos docentes que vienen en cualquier momento a realizar un trabajo voluntario.”

 
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