Instituto Confucio: la cultura china abraza al mundo

[Fuente]    Diario del Pueblo [Fecha de Publicación]    2012-09-11 13:30:33 
 

Supongamos que un extranjero viene a China, para presentarte su país y su cultura, ¿De qué manera te sería más aceptable?

Hace 8 años, cuando Hanban fermentaba el proyecto de establecer el Instituto Confucio tenía, antes que nada, que superar aquella gran dificultad.

8 años después, de manera sin precedentes, el Instituto Confucio en numerosos países extranjero es valorado como, hasta el momento, “el mejor y más increíble producto exportado por China.”

Aquí China abraza al mundo y el mundo comprende a China. Hasta finales de Julio de 2012 se han establecido 387 Institutos Confucio y 509 Aulas Confucio en escuelas primarias y segundarias; como el bambú después de la lluvia han brotado en un periodo de sólo 8 años. Además, 160 universidades de 62 países se encuentran actualmente en línea de espera para solicitar la apertura de un Instituto Confucio.

¿Con qué el Instituto Confucio abre la puerta del mundo de la divulgación cultural?

  Confucio viene a través del mar

● En sólo unos pocos años, ha recorrido el camino que ha tomado décadas, incluso siglos a las entidades difusoras de las lenguas inglesa, francesa, alemana y española. Al igual que el desarrollo económico de China, esto puede ser calificado como una maravilla mundial.

Martin Davidson, Presidente ejecutivo del Concilio Cultural Británico (British Council)

Hace seis años, el por entonces designado embajador alemán en China, Volker Stanzel, concedió una conferencia en la Universidad de Tongji.

Un estudiante le preguntó: “Ahora usted utiliza el alemán para hacer la conferencia, la mayoría de mis compañeros aquí sentados pueden entender el alemán. Si el embajador de China en Alemania utilizara la lengua china para una conferencia, ¿cuántos alemanes podrían entenderle?”

El embajador Stanzel entonces le respondió: “¡Porque nosotros tenemos el Instituto Goethe!, nosotros siempre hemos venido trabajando para difundir nuestra cultura y lengua por todo el mundo. Disculpe, ¿qué está haciendo su país sobre esto?”

Esta escena afectó profundamente al profesor asociado de la universidad de Tongji, Hu Chunchun, quien se encontraba presente. Más tarde él afirmaría: “como chinos, ¡no existe ninguna razón para no promover nuestra lengua y cultura!, el Instituto Confucio, no es ciertamente un desperdicio de dinero, por el contrarió, ¡es una meta a largo plazo!”

El año 2007, Hu Chuchun tomó a su cargo el puesto de director chino del Instituto Confucio de Hannover, donde ha trabajado durante 6 años y renovado tres veces ―el Instituto Confucio de Hanover fue el séptimo establecido en Alemania―.   

El 21 de Septiembre del año 2004 el primer Instituto Confucio era inaugurado en Seúl, Corea, hasta el día de hoy se han establecido 387 Institutos Confucio y 509 Aulas Confucio en escuelas secundarias y primarias; cubren más de 108 países y regiones y sólo en el año 2011 se han abierto cerca de 24 mil cursos de lengua china en diferentes niveles; el número de alumnos matriculados ha alcanzado los 500 mil y más de 7 millones personas han participado en los más de 10 mil eventos de intercambio cultural realizados.

De su ausencia a su presencia, de su insignifancia a su grandeza, el Instituto Confucio, haciendo uso de un único y nuevo modelo de cooperación entre China y los países extranjeros, se ha convertido en un atajo desde donde “sale” y por donde “ingresa” la cultura china.    

“Todos los Institutos Confucio han sido abiertos por los ardorosos deseos de la parte extranjera.” 

Desde el punto de vista de la directora del Instituto Confucio y secretaria general de la Oficina General del Instituto Confucio, Xu Lin, el abrir Institutos Confucio con capital conjunto chino y extranjero, sale fuera del tradicional círculo de la enseñanza del chino como lengua extranjera. Esta nueva forma de cooperación voluntaria y de mutuo beneficio entre las partes china y extranjera ha permitido que el Institutito Confucio ―un organismo de enseñanza sin fines de lucro―, ingrese de lleno “a la corriente principal extranjera” y se convierta en un muy bien recibido “mensajero cultural”.

“Una famosa marca china”, fue la manera como la viceministra del Ministerio de Recursos Humanos de Hungría, Rózsa Hoffmann, describió al Instituto Confucio.

Ella consideraba que China es un gran país con una larga historia, por tanto, resulta muy natural que vaya al extranjero a promover su cultura. La promoción cultural del Instituto Confucio se realiza sin imposiciones ni resistencias, sino de una manera siempre equitativa; esto ha permitido que ambas partes se conviertan en multifacéticos socios y obtengan mutuos beneficios.

Dentro del círculo de amigos del alcalde adjunto de la ciudad de Hanover, Hans,muchos niños comenzaron a estudiar chino. En una ocasión él comentó: “El incremento de los intercambios culturales resulta muy beneficioso para ambas partes. El Instituto Confucio tiene un innegable significado para las relaciones entre China y Alemania.”  

El presidente ejecutivo del Concilio Cultural Británico (British Council), Martin Davidson, el presidente del Instituto Goethe, Klaus-Dieter Lehmann, y otros dignatarios extranjeros señalan el hecho que el modelo del Instituto Confucio ha sólo necesitado de algunos pocos años en recorrer el camino que ha tomado décadas, incluso siglos, a entidades similares difusoras de lenguas, de países como Inglaterra, Francia, Alemania y España; ellos consideran que al igual que el desarrollo económico de China, esto puede ser calificado también como una maravilla mundial.

Según ha expresado la embajadora china en Hungría, Gao Jian, “el Instituto Confucio ha abierto una ventana china; la cual, además de promover enormemente el intercambio entre China y los países extranjeros, ha aproximado sentimentalmente a sus pueblos.”

El Confucio que viene a través del mar ha impulsado enormemente la fiebre por la lengua china, el números de personas que estudian chino sobrepasa actualmente los 50 millones, 40 países y regiones han promulgado decretos gubernamentales que hacen ingresar al sistema educativo de sus países la enseñanza de la lengua china

Bajo la premisa que los jóvenes son el futuro del mundo; desde aquellos amantes de la cultura china hasta aquellos que consideran la lengua china de mucha influencia en el futuro, muchos jóvenes han pasado por el Instituto Confucio:

Roddy de 22 años, estudiante del segundo año en el departamento de sinología de la Universidad de Viena, pertenece a la segunda generación, después de su madre, en estudiar la lengua china. Él espera fervientemente la oportunidad de poder ir a trabajar en China.

Angel de 15 años, nacida en Budapest, Hungría, cuyas tres hermanas también estudian chino, mientras se prepara diligentemente para su examen de nivel en lengua china (HSK), sonriendo, dijo: “La lengua china es muy bonita”.

Alessandro Baccarin, de 15 años, estudiante del liceo secundario Pigafetta en Venecia, Italia, no únicamente es un amante de la lengua china, sino también del Kungfu y de la música china actual.     

Hu Chunshuang, profesora de lengua china del Aula Confucio del liceo Pigafetta ha dicho: “La lengua china es muy difícil, sin embargo, la fiebre por la lengua china no es pasajera.” Ella se basa en datos convincentes: 

Según cuenta, el liceo Pigafetta permite que los estudiantes, que han elegido seguir el curso de lengua china, lo estudien, a manera de prueba, por un año. De los casi 80 estudiantes que tenía a su cargo, únicamente dos de ellos han abandonado.  

“Aquellos alumnos no consideran más a China como algo meramente curioso, sino como algo sobre lo que tienen un interés a largo plazo; ellos creen firmemente que el estudio de la lengua china tiene muy buenas perspectivas futuras.” 

En Alemania, país de origen del instituto Goethe, en la ciudad de Hamburgo ya hay cuatro escuelas secundarias y una primaria que ofrecen clases de lengua china; asimismo, el Instituto Confucio con colaboración local está a punto de establecer un jardín infantil bilingüe chino-alemán .

El alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, dijo a un reportero: “El Instituto Confucio ha logrado un amplio apoyo de la población local. Nosotros estamos muy orgullosos del Instituto Goethe, pero igualmente lo estamos del establecimiento del Instituto Confucio en Hamburgo”  

El “tren directo” acerca China.

● Sea el Parlamento, el gobierno Austriaco o algún otra instancia estatal, todos opinan que el Instituto Confucio, además de ser un importante puente, juega el papel de “consejero” en las relaciones entre ambos países.

Renate Csörgits, parlamentaria de Austria

El crecimiento de algo nuevo, inevitablemente produce constantes colisiones.

El año 2010, el Instituto Confucio de Hannover, en unión con otros nueve Institutos Confucio, organizó una delegación integrada por más de 100 alumnos alemanes de secundaria para ir a China y participar en un campamento de verano. 

Hu Chunchun recuerda claramente que antes de partir, un profesor alemán convocó a una reunión a los estudiantes y les prohibió ingresar solos a casas de familias chinas. Al preguntarle la razón, él simplemente dijo: “por temor”; al preguntarle por el temor de qué o a qué, él simplemente contestó: “Yo no lo sé”.

Los malentendidos y la preocupación por lo desconocido fueron una realidad inevitable en los momentos iníciales de los Institutos Confucio.

Para numerosos alemanes, si bien la China les resulta actualmente un país cada vez más interesante, se la imaginan aún como algo “obscuro y extraño”.   

¿Cómo derribar este obstáculo?  

En cuatro convocatorias sucesivas para la participación de estudiantes secundarios alemanes en campos de verano en China, el número de aquellos que han viajado a China sobrepasa los 400. Todos ellos han tenido la oportunidad de estar cara a cara con pobladores chinos comunes.

La profesora Hu Chunchun indicó que numerosos estudiantes en las composiciones que escribieron a su regreso de China mostraban impresiones similares. Antes de ir a China, pensaban que todo en China era problemático; sin embargo, a su regreso, ellos habían descubierto que si bien China no era ciertamente perfecta, tampoco era tan terrible como se la habían imaginado, y que el entusiasmo y hospitalidad de sus habitantes incluso sobrepasaba aquél de los mismos alemanes.

“Con gran tranquilidad de ánimo y una mirada imparcial, empleando una actitud tolerante y comprensiva, han transmitido una completa imagen de China: ellos hablan en base a hechos.” Hu Chunchun dijo además: “En este sentido, el Instituto Confucio está bien preparado.”

En tierras extranjeras, sin importar si son funcionarios gubernamentales o ciudadanos normales, trabajadores del Instituto Confucio o estudiantes en sus distintos niveles, todos unánimemente consideran que el Instituto Confucio es la “llave” para abrir China.  

A través de su enseñanza de la lengua china, su especial pedagogía, sus seminarios académicos, sus actividades culturales y sus otras variadas maneras de intercambio cultural, esta “llave” abre una multifacética China y permite a los extranjeros tener una percepción directa de China.   

En un encuentro con el robusto brigadier general austriaco de un metro noventa de altura, Horst Walther, director del Centro de Idiomas de la Academia de Defensa Nacional de Austria, nos dio un pequeño libro llamado Manual de conversaciones frecuentes en lengua china y vocabulario militar, dicho manual había sido realizado a medida por el Instituto Confucio de la Universidad de Viena.  

En la Academia de Defensa Nacional de Austria hay regularmente 25 altos oficiales que estudian lenguas extranjeras, 3 de ellos estudian lengua china. El brigadier general Horst Walther sobre este punto explicó: “La importancia de China en el escenario mundial es cada vez mayor. Nosotros debemos prepararnos para el futuro.”

El día 14 del mes de Febrero, en la Plaza del Pueblo en Roma, Italia, el Instituto Confucio de la Universidad de Roma realizó una celebración por la llegada de la primavera. Este evento termino siendo la puesta en escena de un carnaval de más de cien mil personas.

Cuando los datos del evento fueron comunicados a la Sede Central del Instituto Confucio, ésta, por vez primera, llamó para verificar los datos sobre el número de participantes y preguntó:” ¿Han sido tantos?”

El director chino del Instituto Confucio de la Universidad de Roma y profesor de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, Wen Zheng, dijo: “Este espléndido evento cultural ha permitido al público italiano percibir una tangible y exuberante China; lo cual, además de incrementar su cariño por la cultura china, ha incrementado también sus deseos de entablar un contacto aún más estrecho con ella y buscar así un desarrollo conjunto.”

Para experimentar el cambio desde la indiferencia hasta el entusiasmo, el director húngaro del Instituto Confucio de la Universidad Eötvös Loránd en Hungría, Imre Hamar, únicamente necesitó poco menos de 5 años.

Cuando se instaló el Instituto Confucio hace cinco años, él tomó la iniciativa de contactar con otras instituciones educativas húngaras con la finalidad de abrir cursos de chino, pero fue rechazado en todas partes. Sin embargo, dice: “Hoy en día, no necesitamos ir y venir de un lado para el otro: ¡Esperamos que ellos vengan a nuestra puerta! La enseñanza de la lengua china y las actividades culturales que al mismo tiempo realizamos han permitido que un gran número de extranjeros conozcan la China de hoy y no únicamente aquella China poseedora de una larga historia cultural.”

En otros países, el Instituto Confucio ha abierto además un “tren directo” que permite a los funcionarios de alto nivel conocer China, esto lo ha convertido en el consejero natural sobre China de los gobiernos y departamentos locales.

Cuando el presidente de Austria visitó China el año 2010, el Instituto Confucio fue miembro formal de la misión; asimismo, el año 2011, cuando el alcalde de Hamburgo y su equipo visitaron China, el Instituto Confucio participó también como miembro de la misión. No hace mucho, el Ministerio de Economía de Hungría instaló un equipo de asesores para promover el desarrollo de las relaciones entre China y Hungría, el director húngaro del Instituto Confucio, Imre Hamar, estuvo en la lista de los convocados. Igualmente, numerosos departamentos del gobierno austriaco al encontrarse con asuntos relacionados con China, consultan al director austriaco del Instituto Confucio de la Universidad de Viena, Richard Trappl.

Aproximadamente hace un año, la parlamentaria nacional austriaca y vicepresidenta del grupo parlamentario del partido social-demócrata, señora Renate Csörgits, se hizo estudiante del Instituto Confucio. Con mucha naturalidad, ella sabe ahora decir: “Ni hao” (hola), “Bucheng jingyi” (sólo una pequeña muestra de mi respeto) y otras muchas frases frecuentes.

La señora Csörgits afirmó: “Sea el Parlamento, el gobierno Austriaco o algún otra instancia estatal, todos opinan que el Instituto Confucio, además de ser un importante puente, juega el papel de “consejero” en las relaciones entre ambos países: por el Instituto Confucio es posible conocer la lengua y la cultura chinas.”

Estacionado en la línea fronteriza y enfocado en lo más elevado, el Instituto Confucio es algo único en el intercambio cultural, pues ayuda a numerosos extranjeros a sacarse la “venda de los ojos” y ver a China sin prejuicios ni hostilidad.

Hace 30 años, cuando el vicepresidente de la Universidad de Roma en Italia y director italiano del Instituto Confucio, Federico Masini, era estudiante y estudiaba chino, en Roma apenas había chinos, sólo se podía ir cerca de la embajada china para “percibir a China”. Actualmente, en Roma, en todas las grandes avenidas frecuentemente se puede encontrar a chinos.

Masini considera que el sentido del Instituto Confucio es lograr que los extranjeros conozcan adecuadamente a China, es decir, conozcan su diversidad, sus múltiples y complejas situaciones y sus variados estilos de vida; pues, “conocer muchas cosas sobre China, puede, ciertamente, aclarar incomprensiones y evitar desacuerdos.”

El encanto de la armonía entre lo diferente

●La no nulidad, la no exclusión, la no competencia y la no violencia forman parte del modelo de promoción del idioma y la cultura con beneficios mutuos ofrecido por el Instituto Confucio a todos los países del mundo.

—— Kitamoto Yoshiro, Presidente del Consejo de la Universidad Hokuriro del Japón

En la zona 1 del centro de la ciudad de Viena donde el terreno llega a costos tan altos como el mismo oro, la Universidad de Viena cedió para uso del Instituto Confucio la mitad de un piso de su edificio.

El profesor Richard Trappl afirmó que la construcción de un puente de amistad entre China y Austria es el ideal común de la cooperación bilateral en el marco del Instituto Confucio. En lo que concierne a la cooperación concreta, destacó la fluidez en la comunicación y la claridad en el manejo de los asuntos.

Dijo por ejemplo que en el ámbito de la inversión se había mantenido un buen balance entre los dos países. Por un lado, el financiamiento de las aulas, oficinas, equipos de sonido y otras instalaciones de infraestructura, así como los salarios de los profesores europeos serían proporcionados por la parte austriaca; mientras que la parte china se encargaría de los fondos para actividades y proyectos, los salarios de los profesores chinos, los subsidios para los voluntarios y otros gastos.

Otro buen ejemplo en este sentido era la gestión financiera. El financiamiento de la Oficina General se realizaría en una cuenta especial del Instituto Confucio asignada por la universidad asociada del extranjero, su empleo sería específico y se realizaría bajo una muy estricta gestión, incluso para los más básicos materiales impresos se tendría que abrir una licitación.

El profesor Richard Trappl confesó: “¡No podemos gastar ciegamente ni un solo centavo!”

En la cooperación entre China y los países extranjeros, la gestión del Instituto Confucio debe cumplir con los estándares internacionales, es decir, actuar de una manera precisa y conforme a las normas.

Sobre “el modelo integrado”, Masini opinaba que el ser precisamente una institución operada en el marco de la cooperación entre China y el extranjero, permitía que la toma de decisiones y la gestión se adaptasen mejor a la realidad local y se hicieran más eficientes.

El grupo de pinturas denominado Armonía que cuelga en las paredes blancas del Instituto Confucio de la Universidad de Hamburgo es impresionante.

Está integrado por un tríptico de pinturas, en cuyas dos laterales se han representado bambúes chinos y en la del medio se ha inscrito la palabra “roble” en alemán; la particularidad del conjunto y su estilo marcadamente diferente, la convierten en “lo desarmónico dentro de lo armónico”. Por otro lado, como pintura impresionista, en la que los signos chinos y alemanes al interior del tríptico se hayan desestructurados; por la fusión del conjunto en unidad y su inusual estilo, la convierten también en “lo armónico dentro de la desarmónico.”

Señalando el tríptico de pinturas, la doctora Carsten Krause, directora alemana del Instituto Confucio de la Universidad de Hamburgo explicó que muestra de manera simbólica las ideas del Instituto Confucio: el respeto a la diversidad cultural, el respeto a las diferencias entre China y Occidente y la construcción de un puente entre China y Occidente.

Su colaborador, el director chino de la Universidad de Fudan, Geng Baosheng, dijo: “El Instituto Confucio no es un espacio privado del pueblo chino, establecido para su propio placer y diversión, sino para la cooperación entre China y el extranjero, su finalidad es obtener un reconocimiento cada vez mayor por parte de todos.”

La armonización de lo diferente, esencial en el pensamiento de Confucio, se ha convertido en la “marca dorada” del Instituto Confucio.

La armonización de lo diferente y la cooperación para obtener mutuos beneficios, en el marco del modelo de cooperación, ha hecho que el Instituto Confucio triunfe por el empleo de la “armonía”. Por otro lado, la armonización de lo diferente y la equidad en la comunicación, en el proceso de difusión, ha hecho que el Instituto Confucio se concentre en atraer la simpatía de la gente por medio de la “armonía”; sin sermonear, ni adoctrinar, el Instituto Confucio se comunica con los extranjeros de una manera abierta, paciente y sincera.

De una simple plataforma de enseñanza del idioma chino, a una plataforma integrada de intercambio cultural; de la diseminación cultural unilateral al intercambio intercultural bilateral y multilateral. El Instituto Confucio traspasa las fronteras culturales en busca de puntos de contacto, de resonancia, de fusión y del “máximo divisor común” en el intercambio.

La solución al problema enunciado al principio del presente artículo es precisamente “el clásico de la palabra ‘armonía’” del Instituto Confucio.

Hablando sobre “la no nulidad, la no exclusión, la no competencia y la no violencia”, Kitamoto Yoshiro, presidente del Consejo de la Universidad Hokuriro del Japón y del Instituto Confucio afirmó que el Instituto ofrece a todos los países del mundo un modelo de promoción de idioma y de cultura con mutuos beneficios; el cual, además de provechoso para ambas partes, constituye una práctica pionera de los países en desarrollo para la promoción de su idioma y cultura con fondos limitados.

Esta semilla de la paz y amistad, echa raíces, florece y da frutos en todas partes del mundo e influencia silenciosamente el ambiente cultural del mundo. 

“Únicamente en la comunicación y el intercambio, las culturas diferentes pueden inspirarse mutuamente.”

La directora italiana del Instituto Confucio de la Universidad Nacional de Milán, Alessandra Cristina Lavagnina, considera que el Instituto Confucio es un centro que permite a los italianos adquirir conocimientos sobre China, y una plataforma que proporciona a ambas partes un intercambio equitativo y objetivo.

Un fenómeno interesante atrajo la atención del profesor Zoltán Horváth, vicerrector de la Universidad Eötvös Lorlánd de Hungría, que destacó el hecho de que los políticos occidentales suelen siempre tener puntos de vista diferentes, y no estar de acuerdo con la opinión del otro, sin embargo, las relaciones con China constituyen una excepción. Todos participan conjuntamente en las actividades del Instituto Confucio, pues ambos lo miran como una nueva plataforma de intercambio.

En diciembre de cada año, los rectores de todas las universidades asociadas del Instituto Confucio y los directores chinos y extranjeros de los Institutos Confucio de todas las partes del mundo se reúnen en Beijing, para intercambiar ideas y aportar de esta manera los puntos de vista culturales de diferentes países. Debido a esto, el profesor Richard Tarppl considera al Instituto Confucio como un “puente de envergadura internacional”, no sólo un puente entre China y un determinado país, sino entre las diferentes culturas de todo el mundo. 

Superar “los problemas de crecimiento” 

● El Instituto Confucio es aún muy joven, es necesario tener paciencia, dejémoslo madurar en medio de retos y complicaciones.

——Xu Lin, Secretaria general de la Sede Central del Instituto Confucio  

Frente a los Institutos Confucio que crecen como brotes de bambú después de una lluvia de primavera, algunos pondrán en duda si se trata de dar un “gran salto hacia adelante cultural” en los países de ultramar.  

El Instituto Confucio de la Universidad Eötvös Lorlánd de Hungría, establecido cinco años atrás, se ha desarrollado rápidamente. La Universidad está dispuesta a proporcionar gratuitamente un edificio mayor de aulas y desea que la parte China pueda encargarse de una parte de los gastos de renovación. El gobierno irlandés planea proporcionar a la Universidad de Dublín 2,5 millones de euros para la construcción del edificio de aulas del Instituto Confucio, esperando que Hanban pueda encargarse de proporcionar los fondos restantes. Debido a que Hanban no dispone de los fondos necesarios, ambos proyectos se han quedado a medio camino.  

De hecho, existen muchos semejantes proyectos que no han sido aprobados. Debido a los fondos limitados, la inversión china no supera el valor de 200 mil dólares al año por cada Instituto Confucio. Actualmente, más de 160 universidades de 62 países están solicitando el establecimiento de un Instituto Confucio. 

Según la opinión de la directora Xu Lin, en comparación con las necesidades de la promoción de la cultura China y con los logros de otros países en su promoción cultural, el Instituto Confucio, a pesar de su rápido desarrollo, se parece aún a los “pioneros” o a los “scouts”. 

Después de un alto crecimiento de ocho años, este joven “embajador cultural” se está enfrentando también a “problemas del crecimiento”.  

En primer lugar, el problema del profesorado.

El ex director de la sede del Instituto Goethe en China, Michael Kahn-Ackermann afirmó que el éxito del Instituto Goethe se debía al hecho de que desde el principio se había dado una gran importancia a la creación del equipo profesional. Actualmente el Instituto Goethe dispone de un personal especializado de 3,000 personas, el del Concilio Británico de más de 7,000 y la Alianza Francesa de 20,000.

¿Y el Instituto Confucio?   

Cada año, la Oficina General del Instituto Confucio envía al exterior entre directores chinos, profesores de lengua china, voluntarios y otros no especializados cerca de 10,000 personas, hasta el día de hoy sigue el problema del “reclutamiento forzado”.  

El voluntario de 25 años, procedente de Beijing, Wang Yue, quien se desempeña como profesor de lengua china en el Aula Confucio de la escuela bilingüe húngaro-chino en Budapest en Hungría, comentó: “¡A los niños les gusta mucho su profesor chino! En años recientes, debido a que el número de estudiantes húngaros que desean inscribirse en esta escuela se ha incrementado mucho, se siente cada vez más la presión en la enseñanza. Los profesores designados por el gobierno y los voluntarios no son empleados a tiempo completo, carecen de estabilidad y continuidad, esta situación no beneficia en nada a los alumnos húngaros que estudian la lengua china.”

La quiebra del cero se realizará el año 2012

La Sede Central del Instituto Confucio planea establecer este año un equipo de 300 profesores a tiempo completo. Si bien algunos especialistas consideran que este paso es demasiado pequeño, sin embargo, después de todo, éste es únicamente “la quiebra del cero”.  

En segundo lugar es la urgencia en el material de enseñanza.

Hace dos años, cuando el director chino del Instituto Confucio de la Universidad de Venecia, procedente de la Universidad Normal de Beijing, Rao Qin, visitó por primera vez el liceo Pigafetta, poco faltó para echarse a llorar. 

Posteriormente comentó: “En aquel entonces este liceo que daba un curso regular del chino no tenía instalada el Aula Confucio, no poseía materiales de enseñanza, ni siquiera había un solo diccionario chino…”    

El año pasado, el Instituto Confucio abrió en aquel liceo una Aula Confucio e hizo entrega de mil libros de texto; además, entregó libros de literatura, arte, historia y otros muchos temas relacionados con China. Los niños amantes de la China, finalmente, tenían libros para leer.

Debido al incremento tan rápido de estudiantes, numerosos Institutos Confucio se han visto obligados a fotocopiar los materiales de enseñanza. En estos años, la Sede Central ha apoyado fuertemente que los Institutos Confucio escriban sus propios materiales de texto circunscritos al ámbito local. A pesar de ello, aún se carece de materiales de enseñanza adaptados al contexto cultural de cada país y a las necesidades de los diferentes niveles de enseñanza de la lengua china. Estos son los problemas a resolver urgentemente.

“Los problemas del crecimiento” se resuelven con crecimiento.    

“El Instituto Confucio es aún muy joven, es necesario tener paciencia, dejémoslo madurar en medio de retos y complicaciones.” son los sinceros deseos de Xu Lin, su directora. Este punto, también se ha convertido en el consenso de numerosos visionarios. 

Para el año 2015 se calcula que existirán 500 Institutos Confucio.

Desde donde “sale” y por donde “ingresa” la cultura china; ciertamente, la imagen de China ha pasado de ser misteriosamente lejana a cariñosamente próxima. El conocimiento sobre China ha pasado del ámbito del desarrollo económico hasta el de la aceptación cultural. El Instituto Confucio proporciona una nueva plataforma de intercambio, de mutuo aprendizaje y de cooperación para personas de diferente color de piel.

“Aprender mutuamente de los puntos fuertes del otro para compensar nuestras propias debilidades; emplear una vela para encender la otra.”

Esta fue la esperanza expresada hace más de 300 años por el gran pensador alemán, Gottfried Wilhelm Leibniz sobre la civilización china y occidental.

Para el antiguo presidente del parlamento de Baja Sajonia en Alemania, Rolf Wernstedt, resultaba lamentable el hecho que si bien el diálogo entre China y Occidente se había iniciado desde hacía mucho tiempo, se hubiera realizado principalmente en el campo económico, mientras que el intercambio en el ámbito de las ideas y la cultura aún no había sido explorado en su totalidad.  

Asimismo afirmó: “En el intercambio entre civilizaciones, el Instituto Confucio cumple una función única. Al tener esta plataforma, nosotros podemos profundizar nuestros mutuos contactos y evitar las disputas.”

Fuente: Diario del Pueblo (Remin Ribao), 10 de agosto de 2012, primera plana por Wu Jing

 
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